El envejecimiento de la población no solo plantea desafíos biológicos o médicos; pone a prueba la sensibilidad, la estructura organizativa y la capacidad de respuesta social efectiva de toda una nación. Por ello. el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) despliega acciones orientadas a la protección integral desde la Residencia Socio Asistencial (RESA) Geriátrico Sucre en San Bernardino. Mediante una articulación directa entre acompañamiento gerontológico, asistencia especializada y un entorno de profunda calidez humana, la institución demuestra con hechos palpables que la gratuidad y el respeto hacia los años dorados constituye la fórmula indispensable para devolverle la tranquilidad y la calidad de vida a nuestras abuelas y abuelos.

Atención multidisciplinaria y perfil asistencial
El funcionamiento operativo del establecimiento sanitario permite canalizar las necesidades particulares de la tercera edad a través de protocolos diseñados para garantizar autonomía, nutrición balanceada y cuidado preventivo. La estructura brinda albergue a usuarios a partir de los 60 años, quienes en su mayoría padecen de patologías asociadas al deterioro cognitivo.
Al respecto, la socióloga Yudelis León, coordinadora del centro, explica que la gestión aborda situaciones complejas de salud mental y física con un equipo altamente calificado. “La mayoría de nuestros residentes presenta por la edad, condiciones como Alzheimer, demencia o trastorno bipolar, lo que exige una atención personalizada, médica y afectiva constante”, detalla la especialista.

Ruta administrativa transparente y red nacional
Para acceder a este espacio o a cualquiera de las 51 residencias socio-asistenciales que el IVSS mantiene bajo convenio a escala nacional, el protocolo de ingreso se distingue por ser completamente gratuito y sin intermediarios. Las gestiones se efectúan de forma directa en la sede principal de la institución, ubicada en Altagracia.
“El requisito fundamental es contar con la presencia de un familiar responsable y disponible para garantizar el principio de corresponsabilidad. Con la planilla de referencia médica 1530 expedida por la red pública y la respectiva evaluación, nuestro equipo ofrece respuesta inmediata, lo que garantiza un proceso rápido, transparente y sin gestores”, enfatiza la licenciada León.
Soberanía alimentaria y respaldo farmacológico
En el área nutricional y médica, el Estado asegura un monitoreo riguroso y permanente que abarca la presencia continua de médicos, psiquiatras, personal de enfermería y nutricionistas. Mensualmente, el Seguro Social dota a las residencias del país con los insumos y víveres necesarios para cumplir con eficacia regímenes alimenticios adaptados a las personas beneficiadas.
Asimismo, en el ámbito farmacológico, se prioriza la estabilidad integral del adulto mayor frente a cualquier eventualidad que genere retrasos. “Si se presentan demoras o contingencias con los familiares, coordinamos de inmediato con centros del Sistema Público Nacional de Salud, como el Hospital Jesús Mata de Gregorio en Los Chorros o el Lídice para garantizar el tratamiento indicado y la compensación del paciente”, enfatiza la profesional.
Concienciación y respuesta institucional
Más allá de la asistencia clínica, la conmemoración de esta importante fecha sirve como impulso estratégico para consolidar los valores de inclusión y valoración social hacia la tercera edad. Casos emblemáticos como el del señor Gustavo, quien permanece bajo resguardo desde la contingencia de Anare en 1999, evidencian cómo la gestión gubernamental rescata desinteresadamente vidas del desamparo y las transforma en historias de dignidad y estabilidad.
Porque para el Gobierno Revolucionario y el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales cada adulto mayor protegido representa una victoria de amor y empatía sobre el abandono, lo que consolida un modelo de cuidado humanizado, científico y de profunda vocación.
Hoy, en la conmemoración de esta importante fecha, se fortalece la articulación entre el compromiso del sector público, el respaldo social y el llamado a la participación permanente del núcleo familiar para ratificar la firme determinación del Estado de proteger y dignificar la vejez.